Las mujeres feministas son las que están cambiando el mundo

Texto: Nacho Estepario
Fotos: Emergente. Conferencia de prensa en el Cels por la detencion de compañeras en el #8M.

“La estés o no entendiendo, el feminismo está marcando el pulso, la cancha y la hora del devenir actual, sobre el aquí real, en un ahora que es crucial, y que ya traspasó a nivel mundial cualquier recelo por detener su intento.
Ya no hay otra forma que no sea sino avanzar, ahora sólo crece hacia una dirección lineal, que es la de la acumulación territorial y la del giro de una oleada contra todo viento.
Feminista será el sujeto político internacional de este siglo, sentilo bien, porque hoy ya podemos decir que lo estamos viendo.
No existe otra identidad política más transversal, íntima e interesectorial que atraviese a toda la comunidad, que la sororidad entre hermanas conectadas por un mismo sentimiento.
Es que la muerte es igualadora, lo sabemos, mete a todos en el mismo cesto.
Pero la opresión de muerte sí tiene sus víctimas definidas y es el pueblo.
Ahí es cuando la energía se torna compartida porque es sentida desde la propia vida, y se miran ya no aturdidas, se sonríen entre ellas conmovidas, porque saben que las está amparando un mismo templo.
Hablo del pueblo que aparece cuando se desborda como un río luego de siglos de un lecho opresor y violento, y entonces se filtra por las grietas del sistema represivo permeando todos los espacios que hasta entonces gozaban de los privilegios.
Y hoy la Marcha fue eso, fue pueblo.
Estaban todas las pibas de las villas muertas por la clandestinidad del aborto junto a la estudiante de medicina maltratada con la culpa corrosiva de también haberlo hecho.
Estaba la esposa del dueño del edificio histórico más lujoso de Rosario junto a la madre piquetera con sus 5 críos, peleando por los mismos derechos.
Estaba una intelectual profesora universitaria junto a la preadolescente originaria sabiendo que eran miles y cientos.
Cruzaron las Abuelas de Plaza de Mayo como hadas, cargando de mística a la operadora del Call-Center precarizada que también marchaba; cruzaron las artistas galponeras infundiendo magia, y atrás las travas con su verborragia; tantas maestras con sus blancos delantales, tantas obreras de las calles marginales; hasta las bancarias oficinistas y muchas bebas en su cochecito de crianza antipatriarcal, y la puntera de barrio vulnerabilizado que del hambre actual no se olvidará jamás.
Era pueblo porque en las nubes sensitivas percibías su diversidad en estampida, marca ineludible de mujeres en encuentro.
La música se sincronizaba entre los bombos graves de la octava línea y las sopranos madres que iban con sus niñas, bajo la luna que iba iluminando todo el firmamento.
Los colores se mimetizaban entre el negro de las punkies y los siete de la wiphala abrazados al momento.
Los pañuelos verdes del aborto y el sonido japapeo de la lucha feminista tiñeron absolutamente a todo el Monumento.
Las agrupaciones políticas de todo el arco opositor estaban gestando su unidad intestinal, y esto ya no es un cuento.
Hoy aprendí que el deseo puede ser bocha cuando la memoria histórica nos sirve de sustento.
Hoy aprendí que las mujeres feministas son las que están cambiando el mundo, y no hay manera que se las pueda detener de eso.”

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