Poema adolorido por Santiago

Hoy me despertó el alma.
Anochece, me dijo.
Se pone oscuro mientras hacés fiaca.
Si corrés, llegás antes que la lluvia.
Llevate por delante las frazadas, escupite las manos
y salí con medio pie descalzo.
Pero es ahora, antes de que nazca y le pongan un nombre.
Vestite con tu sombra, improvisá un espejo.
Pero corré.
Si corrés, llegás antes que la muerte.
Antes de que crezca como un gorrión de monte
y se deje la barba.
Llegá para besarlo como un hijo,
un amante, un hermano.
Tu instante de tardanza es su martirio.
Así que levantáte,
ignorá los escombros de tu cuerpo
atropellá el café que se te pone enfrente,
y arrancá para el sur.

Donde sea que esté
habrá una luz naciente,
una señal del cielo,
un grito de la tierra.

Donde sea, en la vida o en la muerte,
Santiago está esperando.

Liliana Bodoc

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