Los gobernadores se preparan para resistir la ola amarilla

Son distritos que Cambiemos apuesta a ganar. Unos van a provincializar la elección, otros, a desdoblar o implementar la boleta única para evitar arraste. El caso Urtubey.

Además de la meta electoral de retener la presidencia y gobiernos como los de Capital Federal y la provincia de Buenos Aires, Cambiemos tiene una nómina de diez territorios comandados por la oposición a los que busca conquistar. En la Casa Rosada insisten con la posibilidad de dar batacazos electorales en distintas provincias, pero los gobernadores se preparan para resistir.

En Salta, Juan Manuel Urtubey no puede presentarse por otro mandato y en los comicios de 2017 el peronismo fue derrotado. Sin embargo, el gobernador está convencido de que el próximo año podrán volver a ganar. Reconocen como error haber expulsado al kirchnerismo, que terminó quitándoles los votos para una victoria, pero la clave estará en el lugar que ocupe en la boleta, por eso el desdoblamiento de las elecciones con la presidencial queda casi descartado. ¿Será finalmente candidato a presidente o se presentará como senador nacional?.

 

En su entorno creen que con Urtubey en la boleta presidencial, el arrastre de un candidato a gobernador propio es sencillo. “Entre Macri y Urtubey, la gente va votar a Juan Manuel”, descartan. Aseguran que la imagen del gobernador es alta, más allá de algunos números desfavorables en diciembre ocasionados por la votación de la reforma previsional, y que el presidente, Mauricio Macri, alcanzó un “70 por ciento de imagen negativa ya que el salteño cree que gobierna sólo para el centro del país”.

Córdoba es otro de los territorios que Cambiemos sigue de cerca. “Acá nunca nada está ganado de antemano”, advierten cerca del gobernador Juan Schiaretti pero cuentan dos cosas a favor del mandatario: la gestión que está calificada de manera positiva por los ciudadanos y el equilibrio fiscal. Ante una elección que reconocen que puede estar disputada, el objetivo será provincializar la elección. Además, desde la gobernación comenzarán a decir en voz alta que la obra pública está activa porque la plata sale de las arcas de Córdoba y no de la Casa Rosada. Hasta ahora, el buen vínculo de Schiaretti con Macri hizo acallar esta disputa. Sobre la buena imagen del Presidente en este distrito, en el entorno del gobernador responden: “Macri ya no es el de antes, por primera vez tiene la imagen negativa más alta que la positiva”.

 

En Santa Fe, cerca de Miguel Lifschitz analizan que “el escenario santafesino desde hace años es un escenario de tercios en donde gana el que saca un poco más de votos que las otras dos fuerzas, por lo que podrá ser una elección bastante pareja y peleada”. El Frente Progresista Cívico y Social que gobierna impulsó una reforma constitucional y su intención es volver a tener al gobernador en la boleta ya que las encuestas muestran que su gestión alcanza un nivel positivo por arriba del 60 %.

El entrerriano Gustavo Bordet impulsó una reforma política con el objetivo de implementar la boleta única. La buena imagen que Macri tiene en esta provincia podría ser frenada con este sistema de votación, impidiendo que el candidato a gobernador de Cambiemos sea arrastrado por su figura. Bordet no quiere perder el buen vínculo institucional con la Rosada, por lo que desistiría de desdoblar los comicios. El objetivo es conseguir la reelección y para ello planifican una gran interna de todos los sectores peronistas. Bordet confía en la buena imagen de su gestión.

A esta resistencia se suman también Santa Cruz, La Pampa, Neuquén, La Rioja, San Luis y Tierra del Fuego.

 

Por Rosario Ayerdi – Perfil

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